José Martí, cada día más necesario

La obra martiana está dirigida a muchos: niños, familiares, amigos y correligionarios (correspondencia epistolar principalmente) y al público en general. Lo notable es como su pensamiento siempre resulta consecuente con el ideario jamás desmentido: respeto por la opinión ajena, amor por la vida, propia y ajena, humanista, antimilitarista, anti caudillista, republicano y demócrata.

Leedor crítico de pensadores europeos y estadounidenses de los siglos XVIII y XIX la ética conformada lo hizo rechazar la tiranía en la Cuba colonial (español por origen y formación estaba orgulloso de ello: Yo anhelo escribir con toda la clara limpieza, y elegancia sabrosa y giros gallardos del idioma español; (t 24, p 16.). Por esa ética se vio obligado a marchar de México, Guatemala, Venezuela, todos con gobiernos dictatoriales y radicarse —catorce fecundos años— en Estados Unidos.

A este país lo admiró, lo prueba su exclamación: “la más grande nación que la libertad haya forjado” en un documento que escribe indignado: “Vindicación de Cuba”. Esas frases de admiración se repiten cuando expresa su deseo de esculpir en pórfido a los Padres Fundadores al momento de firmar la Constitución, o cuando elogia que el voto demócrata de un obrero anula el republicano del entonces presidente Arthur, o la actitud humilde del héroe de la Guerra de Secesión, el general Sheridan al desfilar ante la Casa Blanca: Pero aquella cabeza no se inclinó (…) ni abatió la espada, sino al pasar junto al estrado del Presidente (t 13 p 117-128). Sus críticas a las manifestaciones negativas en Estados Unidos —frecuentes— fueron consecuentes con la admiración hacia quienes lograron la prosperidad mayor que la historia escrita recuerda en los siglos; pero un país, que por encima de todo, al que le escatima o amenaza su derecho, lo denuncia y lo vuelca” (13, p 83-115)

Escritos pensados para establecer doctrina, como el artículo sobre Marx ante la muerte de éste, o sus comentarios a la obra de H. Spencer  “La futura esclavitud” expresan su rechazo a la lucha de clases “El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital: es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y de otro”. (t6, p 275)  y al poder absoluto del Estado sobre el individuo: “Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, la iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad ni esperanzas y provechos para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes”. (t.15 pág. 391) ¡Cuán visionario! Aún no había aparecido el “socialismo real” europeo que confirmó sus premoniciones.

 Sus polémicas con los veteranos patriotas de la Guerra del 68 estuvieron motivadas por su anhelo de que la República no naciera como las latinoamericanas, con interminables dictaduras de caudillos que impedían su desarrollo y prosperidad: Un pueblo no se funda, General, como se funda un campamento: (…) (t. 1, p 177) diría en carta a Máximo Gómez.

Su pensamiento político nadie puede expresarlo mejor que él mismo: Una Revolución es necesaria todavía: ¡la que no haga Presidente a su caudillo, la revolución contra todas la revoluciones: el levantamiento de todos los hombres pacíficos, una vez soldados, para que ellos ni nadie vuelvan a verlo jamás! (t. 6, p 360)

De toda su obra escrita y discursos, coherentes y consecuentes con un pensamiento profundamente arraigado podemos caracterizar al Apóstol:

Antiimperialista, de todos, ruso, británico, francés, español, japonés o chino y del incipiente estadounidense al cual temía, pero al tiempo con una profunda admiración hacia sus instituciones y un amor infinito hacia su pueblo, que le brindó asilo durante catorce años: “el pueblo más grande en la paz y generoso en la guerra que habita en su tiempo el Universo”. (t.13, p 83-115).

Adversario de la pena de muerte: Desde que pude sentir, sentí horror a la pena. Desde que pude juzgar, juzgué su completa inmoralidad. (t. 21, p 25) en largo artículo dedicado al tema.

Republicano, sentimiento que aflora en toda su obra y su vida personal, con austeridad, rechazo a toda pompa superflua, títulos vitalicios personales, siempre pregonando que no puede existir nada ni nadie por encima de la Ley, ni mandatos sin alternancia de personas y partidos, y necesidad de la división de poderes, y sobre todo subordinación de la fuerza militar a quien elija la ciudadanía para presidir la República(…)¡Traidor es el que recibe homenajes para sí frente al que en su persona lleva encarnada la Patria!  (t. 13 p. 117-128).

Demócrata que en la siguiente parrafada expresa su pasión por la libre determinación que otorga el poderoso acto de votar: “La inseguridad aparente de los pueblos que se gobiernan por el sufragio no viene de su incompetencia, sino de su impersonalidad y multiplicidad. No se pronuncia por una voz sola, y parece dudoso y vacilante, porque tiene millares de voces, que sólo se reúnen una vez, cada cuatro años y con admirable sentido determinan. Sin alarde, y como quien satisface una función natural, depone este pueblo a los ambiciosos, impone a los honrados, expresa su voluntad, resuelve en justicia, sale, sin miedo a la lluvia, a ver en los boletines de los periódicos su decisión obedecida…” (t.10, pág.123) comentado las elecciones estadounidenses.

Él que sintió en carne propia la separación de sus seres más queridos y a quien su labor independentista impidió criar a su Ismaelillo escribió: “Es grande el peligro de educar a los niños afuera, porque sólo es de padres la continua ternura conque ha de irse regando la flor juvenil, y aquella constante mezcla de autoridad y cariño, que no son eficaces por la misma justicia y arrogancia de nuestra naturaleza, sino cuando vienen ambas de la misma persona”. (t. 5, p. 260). ¿Qué hubiera opinado sobre los planes de becas masivos y obligatorios?

Partidario de la libertad de prensa como expresión de la libertad de información, opinión y expresión cuando pedía: “un país de periódico vivo, donde cada interés, no bien asoma, ya tiene su diario, y el él acceso todos los interesados en común, de modo que no hay injuria ni sospecha sin voz y prensa que lo publique, y tribunal dispuesto a censurarla (…)” (t. 13, p. 83-115).

En momentos en que la misma existencia de la Nación se encuentra amenazada por la migración, la baja natalidad, el estancamiento económico que causa ambas calamidades es imprescindible que los cubanos rescaten a José Martí, el verdadero, directamente de sus textos sin citas tergiversando su pensamiento al aislarlo del contexto y así contar con el caudal político que permita rescatar la República y la Democracia como la soñaba, sin discriminaciones, especialmente por creencias, opiniones políticas o lugar de residencia:

“La organización revolucionaria (…) ni ha de trabajar directamente por el predominio actual o venidero de clase alguna; sino por la agrupación, conforme a métodos democráticos de todas las fuerzas vivas de la patria; por la hermandad y acción común de los cubanos residentes en el extranjero; por el respeto y auxilio de las repúblicas del mundo, y por la creación de una República justa y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la cordialidad, levantada con todos y para bien de todos”. (t.1, pág.272).

Nota: Todas las citas remiten a Obras Completas, Edición Digital, Centro de Estudios Martianos y Karisma Digital, 2001.

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